CONTRIBUCION A LA GEOLOGIA DE LAS FORMACIONES SEDIMENTARIS DE LA ISLA DE MARGARITA. ESTADO NUEVA ESPARTA, VENEZUELA
WOLFGANG ALEX LORENZ ¹
RESUMEN
Este informe es el resultado de las investigaciones realizadas, entre julio y octubre de 1949, en dos zonas de la costa suroriental de la isla de Margarita. la zona meridional, de 42 km² de extensión, se estudió mediante un reconocimiento rápido, mientras que la zona septentrional, de 16 km² de superficie, se levantó en detalle con tránsito, plancheta y alidada.
Bajo la supervisión del Dr, C. González de Juana, se realizaron los trabajos de campo, contándose para ello con la colaboración de los compañeros A. R. Martínez y H. Hernández. Posteriormente se procesaron y estudiaron, en los laboratorios de la Escuela de Geología, las 209 muestras de rocas recogidas en las zonas de trabajo. Dichas zonas revelaron principalmente afloramientos de formaciones sedimentarias de edades entre Cretáceo Superior y Reciente.
Margarita, isla del Caribe, esta situada 38 km al norte de la costa oriental de Venezuela. Consta dicha isla de dos porciones triangulares unidas por un estrecho istmo. La porción occidental recibe el nombre de Macanao y es muy árida e inhóspita. La porción oriental, propiamente Margarita, sirve de asiento a la casi totalidad de la industria, comercio y cultura del Estado Nueva Esparta. Ambas porciones poseen provincias fisiográficas notables: una marginal, costanera, eminentemente seca y cálida, y otra central, montañosa, ligeramente húmeda y templada.
Esta configuración se debe a que un complejo metamórfico de rocas ígenas, volcánicas y sedimentarias ocupa el corazón de la isla, en tanto que rocas sedimentarias afloran en las planicies litorales y forman elevaciones insignificantes frente al macizo central. Este se levanta hasta una altura de 910 m y exhibe un relieve escalonado hacia la costa. Una altura de 125 m caracteriza a sus últimas estribaciones en los planos costaneros.
La zona montañosa de Margarita posee una vegetación arbórea, exhuberante y de tipo selvático. En sus valles intermonteses existen suelos fértiles provenientes de la meteorización y erosión del complejo ígneo-metamórfico. En cambio, de las rocas sedimentarias se derivan los suelos más pobres y áridos, los cuales forman aluviones cubiertos de vegetación desértica y esencialmente xerófila. Dichos aluviones forman una franja periférica con mínima expresión hacia el norte de la isla, y anchura máxima de 7 km en el sur.
Las playas de las franjas aluvionales se caracterizan por perfiles suaves, aguas llanas, barras y albúferas, lo cual es típico de costas levantadas. Influyen también en su aspecto las corrientes marinas que circulan de noreste a suroeste, o sea, en la misma dirección en que soplan los vientos alisios. Las brisas de éstos contribuyen a mantener en el litoral una temperatura media, a la sombra, de 27°C.
El índice pluviométrico actual, promedio, en la costa suroriental de Margarita es de unos 500 mm, repartiéndose las precipitaciones correspondientes entre los meses de agosto y noviembre. El drenaje de la isla es bueno; pero en las costas se forman lagunas y ciénagas que se comunican con el mar cuando sube la marea.
Cursos de aguas perennes solo existen en las montañas. Como las perforaciones en el litoral descubren aguas salobres, se carece de fuentes propias y por consiguiente las poblaciones del interior de la isla tienen que compartir el volúmen de agua potables de que disponen. Esto, unido al alto índice de densidad de población que acusa la isla, confronta la colectividad margariteña con una grave escacez de agua.
Rocas metasedimentarias del grupo Los Robles (esquistos clorítico-sericíticos y calizas marmolizadas) se encuentran en las dos zonas estudiadas; pero rocas intrusivas metamorfizadas (ortogneises y gabros) e intrusivas ultamáficas sin metamorfizar (peridotitas) son escasas. Los esquistos y paragneises del grupo Juan Griego, que no afloran en las zonas surorientales, probablemente constituyen equivalentes muy metamorfizados de las facies arenáceas del Cretáceo Inferior. En cambio, las calizas marmolizadas se consideran los equivalentes recristalizados de las facies arrecifales y coralinas del Cretáceo Medio, y los esquistos clorítico-sericíticos representan facies lutíticas de fines del Cretáceo Medio, afectadas por metamorfismo de poca intensidad.
Las intrusiones graníticas y básicas más los efectos posteriores de metamorfismo regional ocurrieron después del Cretáceo Medio, pero antes de que se depositara la formación Los Frailes durante el Cretáceo Superior. Esta formación, cuya presencia en Margarita se descubrió a ríaz de los trabajos de campo, consta de ftanitas y calizas fosilíferas, inalteradas, e intercalaciones vaolcánicas (andesitas).
Rocas eocenas no existen en Macanao. En cambio, son las más abundantes entre las sedimentarias de las dos zonas de estudio. En la zona septentrional hay 1300 m de sedimentos eocenos, los cuales reciben el nombre de grupo Punta Carnero. Hacia el sur dichos sedimentos alcanzan posiblemente 1750 m de espesor y se encuentran separados en las formaciones Punta Mosquito (Eoceno superior), El Datil (Eoceno medio) y Las Bermúdez (Eoceno inferior). Las dos formaciones más jóvenes se caracterizan por tener lutitas arenosas y calcáreas, en el tope, y areniscas calcáreas orbitoidales, en la base. La formación Las Bermúdez se distingue por sus potentes conglomerados, ricos en fragmentos de rocas volcánicas y ftanita.
Exceptuando la impresión inconfundible de los conglomerados basales, las diferencias litológicas que caracterizan a las formaciones El Dátil y Punta Mosquito no pueden reconocerse hacia el norte, donde existe una compleja interdigitación de arenas y lutitas de aspecto monótono. Ello se debe a que los sedimentos eocenos de la zona meridional pertenecen a una facies nerítica, mientras que los de la zona septentrional representan una facies costera. Por eso el contenido faunal de la facies septentrional es pobre y poco diagnóstico.
El estudio de los sedimentos eocenos reveló qué: (1) la orogénesis Laramidiana, acaecida a fines del Cretáceo, levantó tierras de abrupto relieve costanero al norte de Margarita; (2) la cuenca eocena tuvo una orientación principalmente este a oeste y profundizaba hacia el sur; (3) el relleno de ella fué transgresivo, de sur a norte, hasta entrado el Eoceno medio, pero culminó con sedimentos regresivos; (4) debido a fluctuaciones en la profundidad de la cuenca, capas conglomeráticas e incipientes arrecifes transgresivos y regresivos se repitieron en niveles relativamente altos.
Afloramientos miocenos de la formación La tejita se hallan en la región de los planos aluvionales de Margarita y Macanao. Se destacan allí; calizas cavernosas, muy macrofosilíferas, en el tope; margas y areniscas calcáreas, muy fosilíferas e intervalos de arcillas, en niveles intermedios; y en la base, principalmente conglomerados heterogéneos, mal consolidados. El espesor de esta sección, cuyas características sobresalientes varías de sitio en sitio, posiblemente no es mayor de un centenar de metros. Abundantes fósiles fijan una edad Mioceno medio y superior a la formación La tejita, e indican que sus sedimentos fueron depositados en aguas poco profundas y cercanas a la playa.
Coquinas conglomeráticas, areniscas calcáreas impuras y calizas detríticas fosilíferas, de edad Plioceno (formación El Manglillo), afloran esporádicamente a lo largo de las playas meridionales de la isla. El Pleistoceno (formación Juan Griego), similar al Plioceno excepto en su asociación faunal, sólo se conoce del litoral occidental de Margarita. Tanto el Plioceno como el Pleistoceno exhiben espesores insignificantes. Las terrazas de gravas que se observan en la costa suroriental de la isla parecen ser remanentes de conod de deyección formados antes del Reciente.
La isla de Margarita es un anticlinorio con orientación y declive N60E, el cual exhibe pliegues isoclinales volcados hacia el noroeste. Esta configuración caracteriza al macizo central y a su complejo ígneo-metamórfico. Las rocas eocenas, por el contrario, forman preferentemente sinclinales de orientación ligeramente divergente con respecto al macizo montañoso. La convexidad hacia el norte que manifiestan sus ejes parece estar relacionada con fallamiento predominantemente transversal (noroeste a sureste) y de escala importante. El buzamiento de los flancos de los sinclinales no es mayor de 50°, salvo en áreas vecinas al complejo ígneo-metamórfico.
El terciario joven, con su leve inclinación monoclinal al suroeste superpuesta al Eoceno, ofrece un contraste estructural notable y define claramente el diastrofismo más fuerte que haya conocido la isla (orogénesis Alpina o Andina). Este diastrofismo puede considerarse la manifestación más joven de las fuerzas creadoras de antiguos arcos de islas y correspondientes anomalías gravimétricas negativas, en posiciones paralelas a la actual costa venezolana.
A partir del Mioceno, isla Margarita no fué afectada por disturbios mayores como otras regiones del Caribe. Sólo han ocurrido oscilaciones verticales que han elevado fuera del mar estratos de orígen poco profundo, sin deformarlos en absoluto. Estos levantamientos han rejuvenecido repetidamente el ciclo fisiográfico de la isla, la cual en el presente no pasa de una edad temprana a media.
La principal fuente de riqueza del Estado Nueva Esparta es la pesca, destacándose el aprovechamiento de los ostrales perlíferos como un renglón particularmente valioso. La agricultura y cría solo alcanzan a satisfacer el consumo doméstico local, en tanto que la industria casera es rudimentaria, aunque muy activa. Extensos afloramientos de mármoles son aprovechados en la construcción de represas para almacenar el agua de las lluvias. Una extensa red de carreteras no pavimentadas, pero traficables todo el año (excepto en los planos meridionales), también se beneficia de la explotación de canteras de caliza metamórfica.
Rocas sedimentarias son poco favorables desde el punto de vista petrolero local debido al reducido espesor y caracter profundamente erosionado que exhiben en la isla. Sin embargo, menes de petróleo en la vecina isla de Cubagua, delatan que la plataforma submarina entre Margarita y Tierra Firme oculta quizás 3000 m de estratos terciarios con posibilidades petrolíferas interesantes.
Se estima que al sur de Margarita pueden haber 100 millones de barriles de petróleo pesado (y recuperables por métodos primarios), distribuídos de manera desconocida en un área submarina de aproximadamente 50.000 hectáreas de extensión. Como las relaciones estructurales del subsuelo deben ser allí sumamente complejas y las dificultades mecánicas inherentes a la búsqueda y explotación de yacimientos submarinos se traducen en costos de operación sumamente elevados, se deduce que el riesgo financiero a que se enfrentaría una empresa petrolera, en los actuales momentos, es francamente excesivo y desalentador.
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¹ Geólogo, Universidad Central de Venezuela, Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas, Escuela de Ingeniería, Departamento de Geología y Minas, 1949.